Ante cambios drásticos en los resultados obtenidos (sobre todo si son malos), las empresas tienden a buscar un modelo más ajustado a la situación. Esto es básicamente el concepto de reestructuración empresarial o reorganización de una empresa. Es una de las tareas más complejas a las que se enfrenta una junta directiva o un director general, ya que en términos muy comunes se trata de dotar a la entidad de sostenibilidad en el tiempo a través de medidas de ajuste en varios ámbitos.

¿QUÉ CAUSAS PUEDEN LLEVAR A UNA REESTRUCTURACIÓN EMPRESARIAL?

En general, los directivos buscan una reestructuración empresarial cuando los números no acompañan. Ante la crisis hay dos opciones: continuar por el mismo camino y posiblemente terminar en quiebra; o embarcarse en una opción de reorganización que salve la compañía. En cualquier caso, hay nuevas leyes que ayudan a entender y gestionar estas reestructuraciones, como los cambios producidos en la Ley Concursal de 2022.

Si en tu empresa se observa alguna de estas circunstancias, quizás es momento de plantearse una reestructuración:

  1. Disminución de ingresos por cambios en el mercado que provocan pérdidas.
  2. Problemas de liquidez ante retraso de pagos o aumentos en los costes de producción.
  3. Necesidad de ajustarse a las tendencias en el mercado.
  4. Fusiones y adquisiciones que hacen necesaria una integración de áreas.
  5. Problemas de gestión evidenciados en errores capitales.

NO SIEMPRE ES NECESARIA UNA REESTRUCTURACIÓN INTEGRAL

Dependiendo del tipo de problema que derive en la decisión, y de la gravedad de la situación, la reestructuración empresarial puede enfocarse de manera integral (afectando a todos los ámbitos de la corporación), por áreas (según la urgencia) o de manera parcial.

Entre las reestructuraciones más comunes, la reestructuración organizativa es la que fundamenta un cambio completo en la gestión de la compañía. Se trata de diseñar una nueva estructura de empresa, a nivel de organigrama y, por tanto, de jerarquías. Conlleva cambios de responsabilidades, creación o eliminación de áreas, y movimiento de piezas ejecutivas.

Pero de manera parcial también pueden realizarse este tipo de reestructuraciones:

  1. Reestructuración operativa: busca la optimización de la operación con diferentes fórmulas que potencien hacer más cosas con menos esfuerzo. Para ello, se reorganizan áreas, se ajustan acciones, se automatizan procesos, etc.
  2. Reestructuración estratégica: si el mercado ha cambiado, mi estrategia debe cambiar. Esta reestructuración está enfocada en la adaptación al entorno, al sector y al público objetivo. Implica a marketing, ventas, tecnología, I+D, etc.
  3. Reestructuración financiera: para mejorar los números, hay que cambiar la forma en la que los estamos consiguiendo. Se trata más de un ajuste en el debe y el haber, a través de nueva financiación, venta de activos, reorganización de capital, etc.
  4. Reestructuración laboral: si se definen nuevos departamentos o se eliminan duplicidades, la fuerza laboral se verá afectada. Se hace necesario un plan de reubicación, retiros voluntarios, contrataciones de recurso humano de otras disciplinas, etc.

LA REESTRUCTURACIÓN EN TIEMPO RÉCORD NO EXISTE

Las prisas no son buenas. Y cuando se trata de reorganizar una empresa, menos aún, porque está en juego no solo la sostenibilidad del negocio, sino la subsistencia de muchas familias que dependen de la compañía.

En cualquier asesoría sobre reestructuración empresarial, te darán consejos muy valiosos para hacer un seguimiento exhaustivo de cada una de las fases, para que el proceso sea exitoso y sea peor el remedio que la enfermedad:

DIAGNÓSTICO

¿Qué le duele al enfermo y por qué? Sin estas respuestas, de manera clara y específica, no hay forma de reorganizar con éxito una empresa. Porque de ellas depende el tipo de reestructuración que se debe hacer, a qué nivel y cómo debe desarrollarse.

OBJETIVO

Con el diagnóstico bien claro, vamos a establecer las pautas y las metas a las que queremos llegar para lograr la estabilidad: qué tipo de reorganización nos interesa, a qué nivel de estructura va a afectar y cuáles serán los hitos que medirán la consecución.

PLAN

Pongamos entonces los objetivos sobre el papel y programemos cada una de las acciones tendentes a lograrlos. Establezcamos qué personas, equipos y ayuda externa necesitaremos para cada fase, y definamos tiempos límite para cada hito.

COMUNICACIÓN

Aunque la reestructuración afecte a un solo departamento, la comunicación a toda la compañía es fundamental. Todos deben saber por qué hacemos este cambio, cuál es el objetivo y adónde llegaremos con ello.

IMPLEMENTACIÓN

Puesta en marcha de las acciones y fases establecidas en el plan, haciendo seguimiento de cada uno de los logros y estableciendo ajustes según sea necesario.

EVALUACIÓN

Mediremos los resultados y estableceremos un nivel de éxito según se hayan logrado total o parcialmente los hijos fijados. La reestructuración tiene un periodo de asentamiento, en el que es posible que ciertas decisiones deban reevaluarse, por eso es fundamental que haya un equipo de auditoría que maneje la nueva gestión.

Si necesitas una asesoría personalizada sobre el caso de tu empresa en una situación de reestructuración, cuenta con nuestro equipo. Contáctanos y te ayudaremos sin compromiso.