La inteligencia artificial ya forma parte de la actividad cotidiana de muchas empresas. Por eso el equilibrio entre IA y protección de datos se ha hecho tan fundamental. Herramientas de IA generativa, sistemas de automatización, plataformas de atención al cliente, análisis de datos, procesos de selección o soluciones capaces de elaborar perfiles y recomendaciones están transformando la forma de trabajar.
Pero esta transformación también plantea una pregunta fundamental:
¿Está preparada tu empresa para utilizar inteligencia artificial sin poner en riesgo los datos personales que gestiona?
La respuesta exige mucho más que instalar una herramienta y aceptar sus condiciones de uso. Cuando una empresa utiliza IA para tratar información que puede identificar a personas, entran en juego obligaciones relacionadas con la protección de datos, la seguridad, la transparencia, la legitimación del tratamiento, la minimización de datos y la gestión de riesgos.
Por eso, contar con una asesoría de protección de datos especializada resulta cada vez más importante para empresas que quieren incorporar la IA de forma segura, legal y responsable.
IA y protección de datos: dos normativas que las empresas deben entender
La llegada de la inteligencia artificial no sustituye las obligaciones existentes en materia de protección de datos.
En España, las empresas deben seguir cumpliendo el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) y la Ley Orgánica 3/2018, de Protección de Datos Personales y garantía de los derechos digitales (LOPDGDD).
Al mismo tiempo, el Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) establece un marco específico para los sistemas de IA, basado en un enfoque de riesgo.
Ambos marcos pueden interactuar cuando un sistema de inteligencia artificial utiliza datos personales.
Por ejemplo, una herramienta de IA empleada para analizar currículums, clasificar clientes, realizar perfiles, atender consultas o automatizar determinadas decisiones puede implicar tratamientos de datos personales que deben cumplir las exigencias del RGPD.
La propia Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) viene desarrollando criterios específicos para aplicar los principios del RGPD a sistemas de inteligencia artificial. En julio de 2026 publicó un análisis sobre la exactitud, idoneidad, calidad y minimización de los datos personales tratados mediante IA.
La IA no crea una excepción a la normativa de protección de datos.
¿Qué riesgos tiene utilizar IA en una empresa sin revisar la protección de datos?
Uno de los principales problemas es que una empresa puede comenzar a utilizar herramientas de IA sin haber analizado previamente qué información está introduciendo en ellas.
Por ejemplo:
Introducir datos de clientes en una herramienta de IA generativa.
Utilizar información de empleados para realizar análisis automatizados.
Incorporar currículums o datos de candidatos a plataformas de IA.
Analizar conversaciones, correos electrónicos o documentos internos.
Utilizar datos personales para entrenar o mejorar sistemas.
Emplear IA para elaborar perfiles de clientes.
Automatizar decisiones que afectan a personas.
Contratar una plataforma externa que pueda tratar o transferir datos personales.
En todos estos casos es necesario determinar qué datos se están tratando, para qué finalidad, con qué base jurídica, quién tiene acceso a ellos y qué riesgos implica el tratamiento.
El RGPD exige, entre otros principios, licitud y transparencia, limitación de la finalidad y minimización de datos. Es decir, una empresa no puede utilizar datos personales de cualquier manera simplemente porque una herramienta tecnológica permita hacerlo.
¿Por qué una asesoría de protección de datos es especialmente importante con la IA?
La protección de datos tradicional ya exige que las empresas conozcan y documenten sus tratamientos. La incorporación de inteligencia artificial añade nuevas variables que deben analizarse.
Una asesoría especializada puede ayudar a la empresa a pasar de un enfoque reactivo a uno de cumplimiento preventivo y gestión del riesgo.
1. Identificar qué datos utiliza la empresa
El primer paso consiste en saber qué información personal se está utilizando y en qué procesos.
Esto incluye no solo las bases de datos tradicionales, sino también documentos, correos electrónicos, formularios, conversaciones, información de empleados, datos de clientes o información introducida en herramientas de IA.
2. Analizar las herramientas de inteligencia artificial
No todas las herramientas de IA funcionan de la misma manera ni ofrecen las mismas garantías.
Antes de incorporarlas a la actividad empresarial conviene analizar cuestiones como:
Qué datos recopilan.
Para qué los utilizan.
Dónde se almacenan.
Quién puede acceder a ellos.
Si existen transferencias internacionales.
Si los datos pueden utilizarse para entrenar modelos.
Qué medidas de seguridad incorpora el proveedor.
Qué garantías contractuales ofrece.
La AEPD recomienda precisamente analizar los tratamientos que incorporan IA desde una perspectiva de riesgo, responsabilidad, transparencia, minimización y seguridad.
3. Revisar la base jurídica de los tratamientos
El uso de IA no constituye por sí mismo una base jurídica para tratar datos personales.
La empresa debe determinar qué legitimación permite realizar cada tratamiento y comprobar que la finalidad perseguida es compatible con dicha base.
También debe analizar si la información proporcionada a las personas afectadas es suficiente y si pueden ejercer sus derechos.
4. Evaluar los riesgos
No todos los tratamientos de datos mediante IA presentan el mismo nivel de riesgo.
El RGPD utiliza precisamente un enfoque basado en el riesgo, de manera que las medidas de protección deben ser proporcionales a la naturaleza, el contexto y los riesgos del tratamiento.
En determinados casos puede ser necesario realizar una Evaluación de Impacto relativa a la Protección de Datos (EIPD) antes de poner en funcionamiento el tratamiento.
5. Revisar contratos con proveedores tecnológicos
Cuando una empresa utiliza una herramienta de IA proporcionada por un tercero, es fundamental determinar qué papel desempeña ese proveedor respecto al tratamiento de los datos.
Dependiendo del servicio, puede ser necesario revisar:
Contratos de encargado del tratamiento.
Subencargados.
Transferencias internacionales.
Medidas de seguridad.
Conservación y eliminación de datos.
Uso de la información para entrenar modelos.
Responsabilidades de cada parte.
Una herramienta de IA puede ser técnicamente muy útil y, al mismo tiempo, no resultar adecuada para determinados tratamientos de información personal.
IA generativa: el riesgo de introducir información confidencial
Uno de los riesgos más habituales para las empresas está relacionado con el uso cotidiano de herramientas de IA generativa.
Un empleado puede utilizar una herramienta para resumir un documento, preparar una propuesta, analizar una base de datos o redactar una respuesta y, sin darse cuenta, introducir información que contiene datos personales o información confidencial.
Por eso, no basta con tener una política general de protección de datos.
Las empresas deberían establecer criterios claros sobre:
Qué herramientas de IA están autorizadas.
Qué información puede introducirse.
Qué información está prohibido introducir.
Qué controles deben aplicarse.
Cuándo es necesaria revisión humana.
Cómo deben gestionarse los resultados generados por IA.
Qué responsabilidades tiene cada empleado.
La propia AEPD ha desarrollado en 2026 documentación específica sobre el uso responsable de IA generativa, gobernanza, revisión humana, seguridad y protección de datos.
Protección de datos e IA en Recursos Humanos
El ámbito laboral merece una atención especial.
Las empresas pueden utilizar inteligencia artificial en procesos de:
Selección de personal.
Criba de currículums.
Evaluación de candidatos.
Gestión del rendimiento.
Organización de turnos.
Análisis de productividad.
Detección de patrones.
Gestión de talento.
Estos tratamientos pueden afectar directamente a los derechos de las personas trabajadoras o candidatas.
Además de las obligaciones de protección de datos, determinados usos de la IA pueden quedar sometidos a requisitos específicos derivados del AI Act, especialmente cuando se trata de sistemas clasificados como de alto riesgo.
Por eso, antes de incorporar IA a Recursos Humanos, resulta especialmente importante analizar qué decisiones toma o apoya el sistema, qué datos utiliza y qué intervención humana existe en el proceso.
El AI Act aumenta la necesidad de una gestión especializada
El Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial introduce un marco regulatorio basado en diferentes niveles de riesgo.
La mayoría de sus disposiciones comenzaron a aplicarse el 2 de agosto de 2026, aunque determinadas obligaciones tienen calendarios específicos.
Esto significa que las empresas que desarrollan, comercializan o utilizan determinados sistemas de IA deben empezar a integrar el cumplimiento normativo dentro de sus procesos de gobernanza tecnológica.
Y aquí aparece una cuestión fundamental:
cumplir con el AI Act no significa dejar de cumplir con el RGPD.
Cuando un sistema de IA trata datos personales, ambas perspectivas deben analizarse conjuntamente.
La Comisión Europea ha señalado expresamente que el RGPD y el marco europeo de IA forman parte de un ecosistema regulatorio más amplio y que los derechos y obligaciones en materia de protección de datos continúan siendo aplicables.
¿Qué debería revisar una empresa antes de incorporar IA?
Antes de implementar una nueva herramienta de inteligencia artificial, es recomendable hacerse al menos estas preguntas:
1. ¿Qué datos va a utilizar la herramienta?
¿Son datos personales? ¿Son especialmente sensibles? ¿Incluyen información confidencial?
2. ¿Para qué se van a utilizar?
La finalidad debe estar claramente definida y ser compatible con las obligaciones de protección de datos.
3. ¿Cuál es la base jurídica del tratamiento?
El uso de IA no sustituye la necesidad de contar con una base jurídica adecuada.
4. ¿Dónde se procesan los datos?
Es necesario conocer la ubicación y las posibles transferencias internacionales.
5. ¿Qué hace el proveedor con la información?
Hay que revisar sus condiciones, garantías, subencargados y políticas de conservación y utilización de datos.
6. ¿Existe riesgo para los derechos de las personas?
Si el riesgo es elevado, puede ser necesario realizar una evaluación de impacto.
7. ¿La empresa ha informado adecuadamente a las personas afectadas?
La transparencia sigue siendo una obligación fundamental.
8. ¿Existe supervisión humana?
Especialmente importante cuando la IA participa en decisiones que pueden afectar significativamente a una persona.
La protección de datos ya no puede gestionarse como un trámite
Durante años, algunas empresas han entendido la protección de datos principalmente como la elaboración de documentos, cláusulas legales y políticas internas.
La llegada de la inteligencia artificial demuestra que ese enfoque es insuficiente.
La protección de datos debe formar parte de la estrategia tecnológica de la empresa.
Cada nueva herramienta, proveedor, proceso automatizado o sistema de IA puede implicar un nuevo tratamiento de datos y, por tanto, debe analizarse antes de su implantación.
La AEPD está reforzando precisamente este enfoque de responsabilidad proactiva y ha desarrollado recursos específicos para ayudar a empresas y organizaciones a gestionar los riesgos derivados de tecnologías como la inteligencia artificial.
¿Cuándo conviene contratar una asesoría de protección de datos?
Contar con asesoramiento especializado resulta especialmente recomendable cuando una empresa:
Está comenzando a utilizar inteligencia artificial.
Quiere implantar herramientas de IA generativa.
Trata grandes cantidades de datos personales.
Gestiona datos especialmente sensibles.
Utiliza IA en Recursos Humanos.
Automatiza decisiones o realiza perfiles.
Contrata plataformas tecnológicas externas.
Realiza transferencias internacionales de datos.
Ha sufrido una brecha de seguridad.
Necesita actualizar su documentación y procedimientos de protección de datos.
Quiere revisar su cumplimiento antes de implantar nuevos sistemas de IA.
El objetivo no debe ser simplemente “cumplir la normativa”, sino crear un sistema que permita a la empresa utilizar nuevas tecnologías con seguridad jurídica y reducir los riesgos para la organización y para las personas cuyos datos gestiona.
Conclusión: la IA necesita gobernanza, no solo tecnología
La inteligencia artificial ofrece enormes oportunidades para mejorar la productividad, automatizar procesos y tomar decisiones basadas en datos.
Pero su incorporación a una empresa también implica nuevos riesgos jurídicos, tecnológicos y organizativos.
La combinación del RGPD, la LOPDGDD y el nuevo marco europeo de inteligencia artificial hace que la gestión de los datos personales deba integrarse desde el principio en cualquier proyecto de IA.
Por eso, contar con una asesoría de protección de datos especializada permite a las empresas anticiparse a los riesgos, revisar sus tratamientos, evaluar proveedores y establecer políticas internas adecuadas para utilizar la IA de forma segura y responsable.
La pregunta ya no es si tu empresa va a utilizar inteligencia artificial. La pregunta es si está preparada para hacerlo cumpliendo la normativa y protegiendo los datos que gestiona.
En RBH Global ayudamos a las empresas a adaptar sus procesos de protección de datos al nuevo entorno tecnológico y a afrontar la incorporación de la inteligencia artificial con un enfoque jurídico, preventivo y práctico.
¿Tu empresa ya utiliza IA? Es el momento de revisar cómo está tratando los datos personales. Contacta con nuestro equipo especializado en protección de datos.
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Preguntas frecuentes sobre protección de datos e inteligencia artificial
¿El RGPD se aplica a las herramientas de inteligencia artificial?
Sí. Cuando una herramienta de IA realiza un tratamiento de datos personales, deben cumplirse las obligaciones establecidas por el RGPD. La AEPD ha desarrollado criterios específicos para analizar la aplicación de los principios de protección de datos a tratamientos que utilizan IA.
¿El AI Act sustituye al RGPD?
No. Son normas diferentes y complementarias. El AI Act regula determinados aspectos relacionados con los sistemas de inteligencia artificial, mientras que el RGPD regula el tratamiento de datos personales. Cuando ambos ámbitos coinciden, las obligaciones deben cumplirse conjuntamente.
¿Puede una empresa introducir datos de clientes en ChatGPT u otra IA?
No debería hacerse de forma automática. Antes de introducir datos personales en una herramienta de IA es necesario analizar, entre otras cuestiones, la base jurídica, la finalidad, las condiciones del proveedor, la seguridad, la conservación de la información y las posibles transferencias internacionales.
¿Es obligatorio tener una asesoría de protección de datos?
No todas las empresas están obligadas a contratar una asesoría externa. Sin embargo, determinadas organizaciones pueden estar obligadas a contar con un Delegado de Protección de Datos en los supuestos previstos por la normativa. En cualquier caso, cuando una empresa incorpora tratamientos complejos o tecnologías como la IA, disponer de asesoramiento especializado puede ser fundamental para gestionar adecuadamente los riesgos.
¿Qué debe hacer una empresa antes de implementar una herramienta de IA?
Debe analizar qué información tratará, cuál es la finalidad, qué base jurídica existe, qué riesgos presenta el tratamiento, quién tendrá acceso a los datos, dónde se procesarán, qué garantías ofrece el proveedor y si resulta necesario realizar una evaluación de impacto.
¿La protección de datos debe revisarse después de implantar la IA?
Sí. El cumplimiento no debería considerarse un proceso puntual. Los sistemas, proveedores, finalidades y tratamientos pueden cambiar, por lo que es recomendable establecer mecanismos de revisión y control periódicos.
Aviso: Este contenido tiene finalidad informativa y divulgativa. La aplicación concreta de la normativa de protección de datos y del Reglamento Europeo de Inteligencia Artificial depende de las características de cada empresa, tratamiento y sistema utilizado.

